Salud y enfermedades mentales

La salud mental es definida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como “un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Por lo contrario, cuando se produce una alteración de tipo emocional, cognitiva o conductual en que se puedan ver afectados factores como el psicológico, los emocionales, la conciencia, la conducta, la percepción, el comportamiento, el aprendizaje…. estaremos hablando de enfermedad mental.

En nuestro país 1/10 adultos padece un problema de salud mental, lo que hace difícil que la persona pueda adaptarse al entorno social en el que vive, pueda ser consciente de sus propias capacidades, trabajar de forma fructífera y actuar de forma autónoma ante diferentes situaciones.

En muchos de los casos, los derechos de las personas que sufren algún tipo de enfermedad o trastorno mental son vulnerados. Se someten a continuas exclusiones sociales, no se les presta la atención que necesitan y en muchos de los casos, tampoco reciben apoyos, sobre todo en los centros de educación y empleo. Se les lleva a centros de salud mental donde sufren marginaciones, se encuentran confinados y no se tienen en cuenta en ningún momento ni su propia autonomía ni el derecho que tienen a decidir.

Aunque la salud mental tiene muchas menos probabilidades de ser un tema de interés o de preocupación, hay que conseguir cambiar actitudes, contribuir a mejorar los servicios de salud mental, especificando en todo momento las necesidades de cada una de las personas. Dando oportunidades de educación, empleo y vivienda para garantizar una igualdad social. A su vez, las familias también necesitan un gran apoyo porque en muchos de los casos, se encuentran perdidas sin saber qué hacer.

La atención comunitaria debería ser una de las principales opciones a tener en cuenta cuando hablamos de salud mental. Hay que dejar de lado los tratamientos involuntarios e interactuar con las personas a través de talleres y actividades en las que se tengan en cuenta sus capacidades y se trabajen en la medida de lo posible las habilidades sociales. Pueden participar activamente en la sociedad para ayudar a concienciarse tanto a ellos como al resto de personas, que también pueden desempeñar distintas funciones y sentirse productivas y realizadas.

Relacionando esta problemática con los menores de edad, nos encontramos con las estadísticas de que uno de cada cinco niños y adolescentes, presentan problemas de desarrollo, de conducta o emocionales y que uno de cada ocho, tienen diagnosticado un trastorno mental. Aun así, sigue siendo un tema tabú del cual tampoco hay gran posibilidad de que sea objeto de interés, pero deberíamos hacer hincapié para trabajar en ello, ya que el 75% de las enfermedades mentales, empiezan antes de los 15 años.

 Es importante ver todos aquellos indicadores que nos pueden ayudar a reconocer el trastorno mental, como es el juego simbólico o el desarrollo del niño, para poder trabajarlo a tiempo. Si lo relacionamos con los centros educativos, podemos detectar como la inclusión sigue siendo todavía muy difícil, faltan recursos y conocimientos. Sería conveniente que sobre todo en las etapas de educación infantil, los profesores y las profesoras acompañasen a los alumnos durante más de un curso, para poder trabajar de forma adecuada con todos aquellos que sufren, por ejemplo algún tipo de trastorno, igual que adaptando la manera de adquirir los conocimientos. Debemos de pensar que haciendo adaptaciones y cambiando la manera tradicional de enseñar, pueden generar mejoras para todos los alumnos.  Si se ha de aprender a sumar y en vez de sentar a los alumnos en una silla con el libro, nos ponemos a hacer que interactúen entre ellos, usando monedas, haciendo que compran y venden, no sólo estamos ayudando a un niño, con hiperactividad, por ejemplo, sino a todos de manera por igual, ya que probablemente aprendan mejor a través del contacto y la práctica, fomentando a su vez, las relaciones de convivencia.

“La salud mental necesita una gran cantidad de atención. Es un gran tabú y tiene que ser encarado y resuelto.”
Adam Ant