Voz y Cuerpo

Utilizar correctamente nuestra voz puede ser más importante de lo que creemos. Una buena respiración hará que nos sintamos mejor y ayudará a mejorar nuestro bienestar emocional. A continuación, explicaré el proceso de creación de sonido que a priori es sencillo pero complejo a la vez, por ese motivo tendremos que estar atentos a realizar una serie de indicaciones.

Tenemos que intentar conseguir que nuestro cuerpo sea un cilindro por donde pasa el aire libremente, nunca tiene que ser una tubería. Primero debemos alinear nuestro cuerpo: los pies con las caderas y las espaldas y las orejas con las espaldas. De este modo conseguiremos ser el cilindro del que hemos hablado. Para que el sonido que emitamos sea de calidad no tiene que haber nada de tensión. por eso es aconsejable tener las rodillas un poco flexionadas, ya que así conseguiremos que parte del diafragma quede relajado.

Seguidamente el aire entra por la boca, los pulmones se ensanchan y al hablar estos se deshinchan. Debajo de los pulmones está el diafragma y bajo este hay unos órganos. Es por eso que cuando respiramos se nos hincha el estómago, porque los pulmones al hincharse empujan estos órganos hacia abajo y la barriga se hincha. Por tanto, no debemos confundirnos y creer que el aire pasa por el estómago.

Lo que tenemos que conseguir es resistir la vuelta de los órganos a su posición inicial y esto es un trabajo lumbar y abdominal.  El diafragma tenemos que imaginarlo como el punto de apoyo donde la voz se impulsará para ser emitida. Y es muy importante inspirar poco aire, el aire que cabe en un dedal basta, así podremos trabajar mejor la musculatura durante la resistencia de los órganos. 

Hay que tomar conciencia de que nuestro cuerpo dispone de cajas de resonancia que ayudarán a emitir el sonido con absoluta claridad y mejorarán la potencia. El cráneo es nuestra gran caja de resonancia y el paladar blando al levantarlo emitiremos el sonido hacia todas partes.

Muchas veces algunas personas están sin voz porque se la dañan ellos mismas sin saberlo, hablan desde la garganta creando así nódulos dañinos para las cuerdas vocales. Otras personas han perdido el impulso vital, con las experiencias que han ido teniendo a lo largo de la vida. El cuerpo de un bebé funciona correctamente hasta los 8 meses aproximadamente. Cuando llora, su nivel de decibelios es altísimo, superando al sonido que emiten algunas máquinas. Y a medida que va creciendo, su cuerpo, que es el receptor de las vivencias, se va encogiendo, por miedo a las propias limitaciones, por lo que está bien o está mal. Por eso la voz empieza a deteriorarse.

Además, el hecho de respirar bien ayuda a que el cerebro se oxigene correctamente y en consecuencia nos sintamos mejor.  Me gustaría acabar el escrito con unas  palabras que compartió conmigo mi profesor de voz: “cuando te sientes libre, nadie te puede influenciar. Tenemos que desconectar de nuestros pensamientos y conectar con uno mismo.” Si tomamos conciencia de toda la información expuesta, podremos cuidar nuestra voz a la vez que mejoraremos nuestra seguridad al hablar, ya que el sonido que estaremos emitiendo será de calidad.

“Cuando te sientes libre, nadie te puede influenciar. Tenemos que desconectar de nuestros pensamientos y conectar con uno mismo.” 

Jordi Muixí –  Profesor de voz, canto y dicción